“LOS NIÑOS TIENEN UNA LUZ” Nitulupel S.A. Proyecto ambiental

Sandra Patricia Pérez, docente del Liceo Infantil Mi Refugio Campestre, lidera desde hace tres años el proyecto ambiental “Los niños tienen una luz” Nitulupel,  en el grado transición de la institución educativa.

El proyecto que surgió a partir de reconocer que al interior del liceo se botaban grandes cantidades de papel, ha promovido, con su implementación, el desarrollo del trabajo en equipo y con ello afianzar aspectos en los estudiantes como seguridad, liderazgo y compromiso.

“El niño es el ejecutor principal, al inicio recibe información sobre la importancia del reciclaje y los beneficios que se puede obtener de éste, logrando recuperar el espacio natural”, afirma Sandra Pérez. En el transcurso del año el alumno aprende como a través del reciclaje se pueden aprovechar los materiales y objetos que la comunidad de consumo ha descartado  porque los consideran basura, de la misma forma comprenden que al reutilizarlos hay menos contaminación.

El grado transición trabaja, estos conceptos, sin embargo el énfasis es el reciclaje del papel, ya que con este se produce más del mismo, el cual es utilizado nuevamente por ellos o por miembros de la comunidad educativa. 

Con esta actividad los niños resaltan conocimientos de áreas como ciencias matemáticas, lenguaje, ética, sociales etc... y amplían sus relaciones socio afectivas y morales.

Cómo hacemos el papel reciclado y ecológico

A continuación la docente Sandra Patricia Pérez cuenta como realizan el proceso para fabricar el papel reciclado y ecológico.

Lo primero que hacemos es rasgar en trozos pequeños los distintos tipos de papel, con ayuda de los estudiantes.

 

Después, cuando ya tenemos suficiente, ponemos el papel en un balde con bastante agua y colbón (siempre el doble de agua). Si el papel contiene tinta (por ejemplo, el papel de periódico), el agua se calienta para que se vaya la tinta, este papel  debe durar aproximadamente 2 días para que se ponga blandito para licuarlo. Al pasar este tiempo agregamos el papel humedecido a la licuadora con colbón, anilina vegetal, pétalos de rosa, hojas etc. lo que se desee para que tome textura. Procuramos que quede bien finito y molido el papel. Para que no salpique, en ocasiones, rodeamos la licuadora  y el recipiente con una camisa vieja. 

Este es el único proceso peligroso para los más pequeños/as. Tenemos mucho cuidado de hacerlo y a continuación, retiramos el electrodoméstico, para evitar accidentes. Después, dejamos reposar hasta el día siguiente. De todos modos, no pasa nada si el mismo día continuemos con el desarrollo del taller. Colamos el papel  en una tina amplia, le agregamos agua la agitamos para que se disuelva bien, se puede agregar escarcha para que se vea más bonito.

Introducimos un colador (que se realizó como si fuera el marco de un cuadro en madera un poco más grande que  tamaño carta) y lo subimos para capturar el papel. A continuación, volcamos el colador sobre una entretela y le colocamos un  trapo para que absorba suavemente, sin hacer tanta fuerza por que podemos romper el papel. Cuando hemos escurrido bien el agua, levantamos y ya tenemos el papel sobre la entretela, lo colgamos en un lugar que le de aire pero que no se moje  y dejamos secar.

En unas horas (en verano) o al día siguiente, ya tenemos el papel seco. Es conveniente retirarlo con cuidado de la tela y ponerlo entre  superficies planas y con peso para que no quede ondulado.

El papel es una materia prima con la que podemos hacer muchas cosas: cuadernillos, utilizarlo para forrar cajitas, para crear preciosas lámparas,... El único límite es nuestra imaginación. Lo más difícil ya está hecho.

Actualizada la última vez por Marilyn González Reyes Ene 30, 2013.

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