Acerca del debate desatado por los bajos resultados de Colombia en las pruebas PISA – 2012.

 Al parecer los “bajos” resultados de Colombia en las pruebas nacionales e internacionales se constituyen en el foco de interés desde diversos ángulos de la sociedad. No obstante, llama la atención que, quienes se expresan sobre ello en los diversos medios de comunicación, han sido periodistas y “expertos en educación”, prestos a expresar su opinión sobre lo que implican estos resultados. Por hacer sólo un ejercicio de prueba, escriba en Google “resultados de Colombia en las pruebas PISA” y encontrará artículos como este que citamos, refiriéndose de la siguiente manera a la educación colombiana:

 “Educación, a repetir el año

EDUCACIÓN Los resultados de las pruebas Pisa demuestran que la educación en Colombia no es buena y va por mal camino.”

 “A Colombia, como se sabe, le fue muy mal, pues quedó en el puesto 61 de 65 países, solo por encima de Perú, Indonesia y Catar, lo que ha abierto un debate nacional sobre el evidente fracaso del sistema educativo del país, sobre todo si se miran otras cifras del informe que apenas se están conociendo.

Los resultados de las pruebas que acaban de salir son poco alentadores para Colombia. En 2006 ocupó la posición 52 de 57 naciones evaluadas, y en 2009 quedó en el puesto 52 de 65 países. Si bien en las de 2012 los puntajes crecieron un poco, se evidencia una clara reducción del ritmo. Además fue superado por otros alumnos como los de Brasil, que tuvieron un impresionante desempeño.

Lo segundo es que, más allá de la caída en el escalafón de diez puestos, los resultados para el grueso de los estudiantes son malos, no solo ahora, sino en 2006 y 2009. En matemáticas, en las tres pruebas, más del 70 por ciento de los estudiantes ni siquiera llegó al nivel 2, considerado el mínimo para pasar las pruebas (ver gráficos) y para desempeñarse en la sociedad. En lectura, en promedio, la mitad de los estudiantes tampoco pasó la prueba. Lo mismo en ciencias, en donde los rajados superan el 60 por ciento. (Para ver este artículo completo véase: http://www.semana.com/nacion/articulo/resultados-pruebas-pisa-en-co...)”

 

Resulta inquietante que, pese a que al interior del campo educativo (desde la década de 1980) se han realizado análisis críticos e investigaciones de las pruebas estandarizadas (especialmente sobre su sesgo e incapacidad de medir un hecho cultural como lo es la educación), la opinión expuesta en los medios masivos sigue basándose en cifras que califican de “bueno o malo” un acto tan complejo como lo es la educación; un hecho grave, especialmente si dicha opinión se hace a partir de la interpretación que ofrece una sola fuente - los resultados PISA -, y más grave aún, si tenemos en cuenta que estos medios son los que llegan a la sociedad civil, y con ello prefiguran una idea general sobre lo educativo.

Desde el campo de la pedagogía, hace rato que se han manifestado los problemas que implica la medición del conocimiento, su ineficiencia e incluso, riesgo. Si bien la OCDE realiza pruebas de este tipo, consideramos que estas mismas y sus resultados no deben sobredimensionarse, ni tampoco constituirse en la verdad absoluta y universal para definir, como bien lo ha afirmado Pablo Gentili, el presente y futuro de la educación de determinado país. Siendo radicales, es obvio que este tipo de pruebas no deberían aplicarse, pero ya que existen, ¿Por qué no asumir tales resultados como una cuestión puramente técnica, que conforma sólo una ínfima parte de lo que es la educación?, y por otra parte, ¿cuál es el afán y la histeria por los mejores resultados?

Bien, ante tales preguntas algunos analistas latinoamericanos ya han expresado sus opiniones, especialmente alrededor de las variables sociales que las pruebas estandarizadas no son capaces de medir, tales como la relación pobreza-rendimiento académico, tal como lo expresa Guillermo Maya desde El Tiempo.com:

“¿Bajos rendimientos educativos, alta concentración del ingreso y de la riqueza están relacionados? El bajo rendimiento académico está relacionado directamente, no solamente con los escasos recursos gubernamentales, sino con los bajos ingresos familiares y la pobreza en general, y un entorno socioeconómico sumamente precario. Los pobres tienen que concentrar sus energías en los problemas diarios de la sobrevivencia y no en el futuro, hacia donde precisamente apunta la educación. En este dilema siempre pierde esta última, ante la necesidad de sobrevivir. La pobreza y el estrés familiar y económico impiden el desarrollo de las capacidades cognitivas. La educación, para ser exitosa, requiere un entorno seguro, sin violencia y con las necesidades básicas satisfechas, y estable, sin familias disfuncionales de madres solteras y padres ausentes, y en donde los hijos sean protegidos y no maltratados. (Guillermo Maya. En: http://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/guillermomaya/pisa-la-c...)”

 

Por otro ángulo crítico, Pablo Gentili hace notar la trampa escondida tras el discurso de las pruebas internacionales, teniendo estas un trasfondo más bien político-ideológico:

“PISA parece haber logrado una verdadera hazaña ideológica: imponer como evidente y necesaria la suposición de que los sistemas escolares de todos los países pueden ser evaluados mediante la aplicación de una misma prueba aplicada a un conjunto de estudiantes elegidos al azar. El razonamiento parece simple y encuentra sus raíces en una concepción particular, y de forma alguna “universal”, acerca del aprendizaje, la función de la escuela y el desarrollo educativo. Se trata de replicar a nivel mundial lo que las escuelas hacen todos los días con sus alumnos. La “prueba” suele ser el método habitual mediante el cual los docentes observan el grado de aprendizajes alcanzados por sus alumnos. Las pruebas casi siempre son corregidas en una escala numérica donde los que obtienen las notas más altas son los “buenos alumnos” y, los que obtienen las más bajas, los “peores”. Así las cosas, sin demasiada imaginación, aunque con una sorprendente eficacia política, la OCDE, ha implementado un sistema internacional de evaluación que, indagando el grado de conocimientos adquiridos en matemática, ciencia y lectura, en una muestra representativa de alumnos de algo más de 60 países, puede determinar el grado de eficacia de cada sistema educativo nacional, así como la jerarquía general o por campo de conocimiento de las naciones involucradas. Los países con mejores notas tendrán un sistema educativo mejor, los que obtienen peores calificaciones, un sistema escolar peor” (Pablo Gentili En: http://blogs.elpais.com/contrapuntos/2013/12/rankingmania-pisa-y-lo...)

 

Los análisis de los resultados hechos por Gentili y Maya aquí citados, convergen en que la relación: resultados PISA y nivel económico de los países participantes no es gratuita, como tampoco la relación: resultados PISA y posición ideológico-política de las administraciones estales de los países participantes.

 

Como consideramos la opinión de los maestros debería ser la más influyente en este debate, estamos invitando a la comunidad de REDEQUIPO a pronunciarse al respecto mediante este foro impulsado por la Fundación Convivencia. Dejamos para su interés, los enlaces de los artículos que aquí hemos citado, y de la misma manera, esperamos sus sugerencias y aportes para ampliar el debate y las opiniones.

ENLACES CITADOS

 

http://www.semana.com/nacion/articulo/resultados-pruebas-pisa-en-co...

 

http://blogs.elpais.com/contrapuntos/2013/12/rankingmania-pisa-y-lo...

 

http://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/guillermomaya/pisa-la-c...

 

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En su edición del domingo 2 de febrero de 2014, el diario Elespectador.com publicó un artículo, acerca de una investigación contratada por la Fundación Compartir y adelantada por la Universidad de los Andes, la Universidad del Rosario, y la organización Rand Corporation, en el que se exponen en términos muy sencillos los "grandes hallazgos" obtenidos en la pesquisa. Entre ellos, se lee en el artículo (http://www.elespectador.com/noticias/educacion/dejemonos-de-vainas-...) un planteamiento muy frecuente entre las organizaciones dedicadas a la investigación educativa (varias de ellas sin importantes trayectorias de investigación en el campo), desde hace al menos treinta años: el centro de los sistemas educativos de calidad son los maestros "con calidad".

El artículo utiliza fuertes y preocupantes expresiones como "la mayoría de niños en Colombia van a la escuela primaria y logra graduarse de secundaria, pero la educación que reciben es mala"; “los futuros maestros son los peores estudiantes del presente”; o “la mayoría de maestros que hoy ocupan una plaza en colegios y escuelas, para decirlo sin muchos rodeos, y los aspirantes a ellas, tienen un nivel educativo mediocre”.

Aunque este es el tono con el que se escriben diversos artículos de prensa, o en el que se producen las notas que circulan en los noticieros de televisión locales cada vez que aparecen los resultados de las pruebas internacionales como es el caso de la reciente prueba “Pisa” de la OCDE, es de nuestro interés situar las discusiones que son suscitadas por los informes de investigación elaborados por expertos de la economía y de otros campos que, aunque distintos de la educación y la pedagogía, nos proponen pretextos para avanzar en una discusión que es prioritaria para el país: el rol social de la escuela y el impacto cultural de la educación.

Nada novedoso nos deja ver el artículo citado, más que la reiteración de una sospecha “universal” de tres décadas: un sistema educativo que se proponga metas de “calidad” (independientemente del enfoque desde el cual se acepte la noción de “calidad”), debe preocuparse por las condiciones socioeconómicas y de formación de sus maestros.

Es muy interesante, como se lee en el artículo, que las propuestas para mejorar la calidad del sistema educativo nacional, partiendo del mejoramiento en las condiciones salariales y de formación inicial de los maestros, provengan de exministros de educación que, probablemente a partir de la experiencia de años de trabajo en el campo de la educación incluido el paso por el Ministerio, parecen tener las estrategias (cinco, en caso de la exministra Isabel Segovia), que contribuyan a realizar los saltos cuantitativos que las pruebas internacionales demandan de los sistemas educativos.

Tres asuntos a nuestro juicio resultan de interés para el debate: i) las pruebas internacionales son un buen pretexto para realizar análisis sobre la escuela y la educación en el país (no por los “buenos” o “malos” resultados, sino por la lupa social sobre la escuela);  ii) la necesidad de una agenda educativa en la que se sitúe al sujeto-maestro como fundamental para la institución-escuela; y iii) la importancia de elaborar planes, estrategias y acciones con resultados a largo plazo, tratando de escapar a uno de los mayores males de la contemporánea reflexión nacional: planes educativos a cuatro o a lo sumo diez años, con grandes inversiones desenfocadas y expectativas de corto alcance.    

 

 

LAS PRUEBAS “PISA” DEBEN TRASCENDER LA LÓGICA DEL RANKING


Enfatizamos en lo que evalúa


Nos es fácil enfatizar en los bajos resultados de Colombia en las pruebas PISA - 2012, tocando la responsabilidad de la educación desde la escuela como institución, apartandola del entorno como si fuera esa caja de pandora, ese lugar de respuestas mágicas al contexto social que nos atañe a todos los ciudadanos.


Pero si intentamos trascender la lógica del RANKING, como no lo propone el texto “El programa PISA de la OCDE qué es y para qué sirve”, haciendo que los resultados del examen sean valorados rigurosamente por las autoridades y los medios de información, encontramos un campo de exploración en la correlación de la evaluación y los cuestionarios de contexto, compromiso importante para quienes trabajan en el programa PISA.


Es que si bien PISA es un examen que se concentra en la evaluación de trés áreas (competencia lectora, competencia matemática y competencia científica), tiene como componente importante cuestionarios como el diseñado para el estudiante sobre sí mismo y su hogar, y el que se entrega al responsable de cada escuela, permitiendo obtener información sobre el contexto del estudiante: las condiciones de su entorno, su familia, sus hábitos de estudio y las condiciones de su escuela.  De allí la importancia de la correlación a la que hacemos referencia.


Visto como un todo, entendemos porqué el mismo texto que habla sobre las pruebas, afirma que “Pisa no está diseñado para evaluar el aprendizaje de los contenidos específicos fijados en los programas de las escuelas o de los distritos o regiones correspondientes. Tampoco está pensado para evaluar el desempeño de los docentes ni los programas vigentes” (www.oecd.org/pisa/39730818.pdf, p. 6 ), aspectos en los que se concentran la mayor parte de las críticas mediáticas publicadas al respecto.


Dice el mismo texto que: “PISA  se centra en el reconocimiento y valoración de las destrezas y conocimientos adquiridos por los estudiantes al llegar a los 15 años. La adquisición de tales destrezas y conocimientos es fruto de numerosas circunstancias familiares, sociales, culturales y escolares. PISA trata de recoger información sobre esas circunstancias para que las políticas que pudieran desprenderse del análisis de los resultados de la prueba atiendan a los diferentes factores involucrados”(www.oecd.org/pisa/39730818.pdf, p. 6 ). Agrega que: “PISA examina el grado de preparación de los jóvenes para la vida adulta y, hasta cierto punto, la efectividad de los sistemas educativos” (P.7). Lineamientos importantes si se quisiera pasar del umbral de la crítica al análisis activo, con un tinte especial si tenemos en cuenta que estamos en época de elecciones.


Así las cosas, aunque este tipo de pruebas estandarizadas con la inquietud de medir y comparar lo incomparable, obvian las diferencias y acaparan la atención, pueden servir para trascender el discurso para “adentrarse en lo que la estadística no alcanza: entender qué significa vivir el fracaso escolar al que se ve sometido buena parte de la población en edad escolar que vive bajo el umbral de la pobreza. Profundizar en cómo un chico procedente de un contexto deprimido se va enredando en situaciones que dificultan y limitan su desarrollo, así como el papel fundamental que la escuela juega en el proceso” (http://blog.educalab.es/inee/2014/01/07/el-probable-fracaso-escolar…).


Las pruebas reflejan, aunque con significativas diferencias de resultados, que los ocho países participante de América Latina, califican dentro del 25 por ciento de más bajo rendimiento entre los 65 países evaluados, lo que indica no solo para Colombia sino para la región, que la escuela no está respondiendo a los intereses y necesidades de los jóvenes, que en términos generales se rajaron en una evaluación de COMPETENCIAS, definidas en PISA como: “Un sistema de acción complejo que abarca las habilidades intelectuales, las actitudes y otros elementos no cognitivos, como motivación, valores y emociones, que son adquiridos y desarrollados por los individuos a los largo de su vida y son indispensables para participar eficazmente en diferentes contextos sociales” (oecd.pisa para docentes, p. 16 )


Por tanto los resultados desbordan la responsabilidad del alumnado, de ahí la preocupación por la correlación entre la evaluación y el contexto, “para entender cómo se produce el fracaso y cómo se genera la identidad desde posiciones en desventaja, porque la cultura escolar, las metodologías, la organización, etc. no son neutrales: benefician a unos y perjudican a otros. Y en este contexto, la desigualdad es percibida y contestada por el alumnado dentro y fuera de las aulas, tomando posición en los procesos de exclusión a los que se ven sometidos” http://blog.educalab.es/inee/2014/01/07/el-probable-fracaso-escolar…).


Estamos seguros que es posible mejorar los resultados del aprendizaje, “pero que para lograrlo se requiere un esfuerzo concertado de la nación: del gobierno y los colegios, de las familias y autoridades locales, de los empresarios y universidades, de la sociedad civil y organizaciones no gubernamentales y, prioritariamente, de los docentes y sus alumnos. Se requieren políticas de largo plazo, estables, coherentes y dotadas de suficientes recursos” (Brunner En: http://www.animalpolitico.com/2013/12/prueba-pisa-por-que…).


En suma PISA 2012, para Colombia y América Latina, “debe servir  no sólo para construir rankings efímeros y hacer comparaciones deprimentes entre países de alto y mediano desarrollo sino para generar nueva información y conocimiento que ayude a mejorar el trabajo de los profesores en la sala de clase, de los directores en sus escuelas y de los políticos y académicos al momento de diseñar reformas e impulsar programas de innovación pedagógica” (Brunner En: http://www.animalpolitico.com/2013/12/prueba-pisa-por-que…).


ENLACES CITADOS


http://www.oecd.org/pisa/39730818.pdf


http://blog.educalab.es/inee/2014/01/07/el-probable-fracaso-escolar-cuando-se-vive-en-la-pobreza-una-realidad-intolerable/#sthash.AROkQVsa.dpuf


http://www.animalpolitico.com/2013/12/prueba-pisa-por-que-los-paises-de-america-latina-les-va-tan-mal/#ixzz2sbMYOwIe


PISA medirá en el 2015 la capacidad de resolver problemas en equipo.

Andreas Schleicher, director de indicadores y análisis educativo de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (Ocde), y coordinador del Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes (Pisa, por sus siglas en inglés) afirmó en entrevista realizada en el Congreso Mundial de Innovación en Educación (Wise, por sus siglas en inglés) en Doha (Catar), que para el año 2015 las pruebas PISA evaluarán nuevas competencia como la capacidad de los estudiantes de leer digitalmente y la capacidad de resolver problemas de forma colaborativa. 

Frente a éste último tema explicó que medirá en los estudiantes "la capacidad de resolver problemas en equipo, juntos, como sucede en el mundo real".

Teniendo en cuenta todo lo que suscitan los resultados presentados por PISA cabe la pregunta, si la educación en Colombia promueve el trabajo colaborativo o trabajo en equipo en el aula. ¿De qué se trata realmente el trabajo colaborativo?, ¿cómo en la escuela se puede desarrollar?, ¿la escuela cuenta con las condiciones para trabajar colaborativamente? y claro esta ¿se puede afirmar que la práctica del trabajo colaborativo o en equipo arroja como resultado en los estudiantes la capacidad de resolver problemas juntos?

No deja de ser ésta una nueva responsabilidad para el maestro, para la institución. Los invitamos a reflexionar sobre este tema.  

  

 

Gracias Marilyn por las reflexiones.

 Considero que en torno a tus preguntas, la escuela si cuenta con las condiciones para trabajar colaborativamente, pues su fundamento son las personas que la habitan, de manera que no requiere mayores inversiones más que la voluntad. No podríamos juzgar la escuela asumiendo que en ella no se produce el trabajo colaborativo, es probable que este sea una práctica cotidiana del maestro, aun desconociendo su consolidación como paquete tecnológico para la pedagogía.

Por tanto, no podemos asumir el trabajo colaborativo como una práctica que hay que introducir a la escuela para la “cualificación en los resultados de los estudiantes”, especialmente en las pruebas PISA.

No se trata de introducir el trabajo colaborativo en la escuela, como tecnología externa. Se trataría más bien de hacerlo visible en las prácticas de los maestros. Además de ello, tampoco su motivación debe obedecer al alcance de buenos resultados en pruebas estandarizadas, su esencia debe estar encaminada a al bien estar de los actores (maestros, directivos, estudiantes) en el transcurrir cotidiano del aula y las instituciones.

 

A la lógica de las pruebas PISA se le ha atribuido, entre otras cosas, el hecho de fomentar la competitividad y, por esa vía, el agenciamiento del individualismo. Fijémonos cómo, por ejemplo, la propuesta de la Fundación Compartir, basada en lo arrojado justamente por las pruebas PISA, promueve un enfoque que se caracteriza por apoyar a quienes logren demostrar altos niveles de desempeño, tanto en el nivel de formación inicial como en el ámbito laboral. Así, solo los más capaces, solo los más idóneos podrían acceder a los beneficios concedidos por el gobierno en materia de formación y puestos de trabajo. Ahora, más allá de lo que pueda objetarse o no al respecto de lo señalado, cabe no obstante reflexionar sobre las implicancias de este enfoque en relación con el interés manifestado por el coordinador de PISA y director de la Ocde de evaluar, ahora, el trabajo colaborativo, de medir lo hecho en equipo. Acaso, ¿no resulta cuando menos paradójico? ¿El ranking mismo de PISA o, en general, el de las pruebas estandarizadas, al apostarle a la clasificación no termina por exhortarnos a competir entre nosotros, entre alumnos, docentes, colegios, naciones, en fin? ¿Cómo, por tanto, entender desde allí la colaboración? 

El 9 de julio del presente año se dio a conocer el informe Pisa sobre competencia financiera definida como "la competencia financiera implica el conocimiento y la comprensión de conceptos y riesgos financieros, y las destrezas, motivación y confianza para aplicar dicho conocimiento y comprensión con el fin de tomar decisiones eficaces en distintos contextos financieros, mejorar el bienestar financiero de los individuos y la sociedad, y permitir la participación activa en la vida económica"

La prueba fue realizada a estudiantes de 15 años, acerca del conocimiento y las destrezas necesarias al final de la etapa obligatoria, pues este colectivo se enfrenta a la disyuntiva entre acceder a un empleo o seguir estudiando. «Las finanzas forman parte de la vida diaria de muchos adolescentes, que ya son consumidores de productos financieros, como una cuenta bancaria», señalan desde la OCDE.


El informe, presentado a nivel mundial, sitúa a España, con 484 puntos, por debajo de la media de los 18 países participantes, trece de ellos de la OCDE (500 puntos), y sólo por delante de Croacia (480 puntos), Israel (476), Eslovaquia (470), Italia (466) y Colombia (379). La lista la encabeza Shangai-China con 603 puntos --224 más que Colombia--, seguida de Bélgica (541), Estonia (529) y Australia (526).

En el informe se hace referencia a varias características que pueden indicar porque Colombia se ubico en el último lugar de la prueba como por ejemplo la integración de la educación financiera en el currículo escolar.

Ver el informe completo

Póngase a prueba Preguntas PISA economía doméstica: ¿Aprobaría?

Explorando la web, me encontré con el artículo que publico a continuación, el cuál sirve para alimentar el presente debate pero además para observar otras miradas con el fin de construir nuestro propio concepto.  

Lo que oculta el informe Pisa

27/04/2014 - 00:00 Carlos Manuel Sánchez - XL Semanal

¿Sabía usted que PISA no hace las mismas preguntas en todos los países? ¿Y que, además, no tienen el mismo nivel de dificultad? ¿Quién va a ganar millones con las nuevas pruebas cien por cien digitales que se van a instaurar en 2015? Le contamos lo que esconde la fiebre mundial de los test educativos.

Pisa se ha convertido en un mastodonte y su influencia es cada vez mayor. La prueba diseñada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) ha evolucionado. Ha pasado de ser una herramienta para diagnosticar debilidades y fortalezas de los sistemas educativos nacionales a convertirse en una liga de países. En apariencia, con las mejores intenciones. Pero detrás de ese prurito por sacar mejores notas que el vecino se esconde algo que tiene poco que ver con la enseñanza: un negocio multimillonario.

Las claves de un gran negocio

La obsesión con los exámenes es un nuevo nicho de mercado. Y quien lo ha visto claramente es la editorial británica Pearson, una multinacional con filiales en todo el mundo, dueña además de Financial Times y The Economist y que facturó más de 6000 millones de euros en 2013. Pearson ha logrado el contrato para los exámenes de PISA 2015, que pagan los ministerios de Educación, y la exclusiva para la creación de la plataforma digital que los sustentará. Pearson utiliza PISA y otras pruebas similares como cabeza de puente para, según sus críticos, manejar los hilos de la educación mundial. Pearson no solo redacta los exámenes, también los corrige y aportará las herramientas informáticas a los ministerios de Educación para analizar el rendimiento casi en tiempo real, como si fuera una Bolsa de Valores, donde los que cotizan no son empresas, sino colegios y, en último término, nuestros hijos.

¿Es positivo o negativo? Es bueno, argumentan unos, porque así no se nos escapa ningún talento. Pearson sostiene que su objetivo es revolucionar el concepto de 'educación' en el mundo, personalizarla y reducir costes. Es malo, sostienen otros, porque las escuelas van a pasar más tiempo examinando que enseñando. Así lo considera el académico canadiense Donald Gutstein en un informe para los profesores de la Columbia Británica (Canadá). «Pearson consigue el grueso de sus ingresos de textos digitales, herramientas de enseñanza virtual, exámenes on-line... Y sigue una serie de estrategias para crecer aprovechando la transición de lo físico a lo digital. Es un plan ambicioso para comercializar sus productos y servicios. Si tienen éxito, convertirán a los estudiantes en simples clientes».

¿Pero cómo hemos llegado a esto?

Hagamos historia. La primera edición de PISA fue en el año 2000 y por su carácter trianual solo se han celebrado cuatro hasta la fecha. Los resultados de la quinta se darán a conocer el año que viene. Participan 71 países, seis más que en la última (2012). PISA ha desbancado a otras pruebas internacionales como TIMMS o PIRL. Más de medio millón de alumnos de 15 años se someten a los test, que en un principio se limitaban a ciencias, matemáticas y lectura, pero que van incorporando nuevos ámbitos, como los problemas de la vida cotidiana. PISA genera un informe muy exhaustivo, con multitud de análisis. Lo de comparar a los países participantes era una estadística más, unas tablas orientativas medio escondidas en un bosque de lenguaje burocrático.

Pero la tentación de hacer una liga es culpa nuestra, de los periodistas, que nos encantan esas competiciones porque se prestan a titulares redondos, del tipo «España fracasa otra vez» (la media de la OCDE sería la arbitraria línea entre el aprobado y el suspenso), «Finlandia se cae del podio», «Los asiáticos golean»... Periodismo deportivo más que educativo. Y también es culpa de los políticos, que sacan pecho si la cosa ha ido bien (cuando en realidad sería mérito de la Administración anterior), o justifican una reforma educativa a su gusto si las cosas van mal. ¿Pero podemos fiarnos de PISA? ¿Sus resultados son objetivos?

¿Son fiables los datos de Pisa?

Las críticas hacia PISA arrecian desde el último informe (2012). ¿Sabía usted que no son las mismas preguntas para todos los países? ¿Y que ni siquiera tienen el mismo nivel de dificultad? No solo eso, en ediciones anteriores hubo pruebas que algunos países se saltaron, como las de comprensión lectora. Y lo que hizo PISA fue realizar una estimación 'plausible', es decir, una proyección de lo que podían haber puntuado esos alumnos, como hacen a veces las eléctricas con el recibo de la luz, que nos cobran por lo que suponen que podemos haber gastado y no por el consumo real.Además, las diferencias económicas (a mayor nivel adquisitivo, mejor nota), sociales (a mayor emigración, peor nota) influyen. Pero también las diferencias de mentalidad de los niños en la gestión del tiempo. Son exámenes contra reloj. Según comprobó Joachim Wuttke, un profesor alemán de Ingeniería Informática, los nórdicos y centroeuropeos dan un vistazo general, contestan primero a lo que saben y no tienen apreturas; los mediterráneos van pregunta a pregunta y luego no les da tiempo.

Batiburrillo de datos

¿Cómo homogeneizar todo este batiburrillo de datos para confeccionar la dichosa liga mundial? PISA echa mano de un complejo sistema matemático llamado 'método de evaluación de Rasch', por cierto muy discutido por algunos matemáticos, que consideran que contiene errores. Además, un estadístico danés, Svend Kreiner, profesor emérito de la Universidad de Copenhague y discípulo del propio George Rasch, el creador del método, ya advirtió que encima PISA no lo estaba usando bien, básicamente porque no se deberían equiparar los resultados si las preguntas no tienen el mismo grado de dificultad.

Pisa se defiende de los críticos

Los responsables de PISA han recibido acusaciones de oscurantismo en el tratamiento de los datos. Se defendieron con un informe de 419 páginas. No obstante, el director de PISA, Andreas Schleicher, reconoció que para ellos la comparativa entre países no era lo más importante y que podían existir discrepancias en la clasificación, dependiendo de cómo se analizasen los datos. Pero es que las diferencias pueden ser tremendas, como demostró Kreiner. Aplicando el método de Rasch y con variaciones mínimas a la hora de privilegiar los parámetros, Canadá ocuparía el segundo puesto o el 22.º; Japón el octavo o el 40.º; y el Reino Unido, cualquiera entre el 14.º y el 30.º.

A las críticas sobre la fiabilidad de PISA, muy fuertes en el Reino Unido, donde llevan varios años de reformas por sus resultados mediocres, los Estados Unidos, Australia, Alemania y otros países, hay que sumar ahora las suspicacias. ¿Quién se beneficia de este pique entre países? ¿Por qué los asiáticos arrasan? ¿Es mejor su modelo basado en la repetición, la memorización y la obediencia cuando muchos surcoreanos, que son los mejores del mundo, luego se estrellan cuando van a una universidad estadounidense? Además, hay muchas dudas sobre la 'limpieza' de China-Shanghái. ¿Hacen trampas? ¿Estamos ante una adulteración de la competición, como pasaba en el deporte con la antigua RDA?

La obsesión se convierte en negocio

En este río revuelto, alguien ha sido más listo: Pearson. Una estrategia que diseñó su anterior CEO, Marjorie Scardino. Y que sigue el actual, John Fallon. Hagamos las preguntas. Diseñemos las plataformas digitales para hacer los exámenes. Redactemos los textos para que los niños estudien y saquen buenas notas en esos exámenes. Convenzamos a los políticos para que nos los compren. Pearson dispone de think tanks y expertos a sueldo. Al fin y al cabo, es la mayor editorial educativa del mundo.Y el catálogo de nuevos productos puede ser inagotable. ¿Por qué no poner al alcance de las escuelas los test que hacen los países punteros? El prestigio que supondría para un colegio poder decir: somos mejores en matemáticas que los coreanos... Dicho y hecho, empiezan a probarlo en los Estados Unidos. ¿Y por qué limitarse a estudiantes de quince años? Por qué no sacar pruebas para que los adultos puedan compararse con sus hijos...

Aunque la casa matriz de Pearson está en Londres, la estrategia empezó en los Estados Unidos. Pearson consiguió en 2011 un contrato de cinco años para los exámenes oficiales de las escuelas públicas de Nueva York por 32 millones de dólares. Precisamente la semana pasada hubo una protesta insólita en Nueva York. Padres, alumnos y profesores de decenas de centros, todos de acuerdo por una vez, se quejaban de la cantidad de exámenes, que algunos califican de epidemia. Niños de Primaria sometidos a pruebas de tres horas. Muchos se preguntan por qué una empresa privada y con ánimo de lucro tiene tanta influencia en el sistema público. Pearson también logró el contrato para los exámenes de PISA 2015 a un módico precio: al parecer, sobre 1,3 millones de euros. Esa plataforma marca un hito, según Andreas Schleicher, el jefe de PISA: «La prueba de 2015 tiene el potencial para comenzar una nueva era en los exámenes internacionales. Tenemos que hacer un uso mucho más inteligente de la tecnología». Al fin y al cabo, las destrezas digitales son las que se pedirán en el futuro a los niños.

'El big data', llevado a la educación

El negocio puede ser redondo. Va en la línea de la plataforma digital de Bloomberg, pero aplicado a la educación. Datos continuos que fluyen. Escuelas que suben y escuelas que bajan. Países que cotizan en rojo y en verde. No olvidemos que la galaxia Pearson es uno de los grupos mediáticos más influyentes. En un arranque de sinceridad y advirtiendo que forma parte de Pearson, The Economist señala que «la industria de los exámenes internacionales está creciendo, aunque sacar conclusiones de ellos es más difícil».

Para Diane Ravitch, profesora de Educación de la Universidad de Nueva York, estamos ante «la irrupción de big data [grandes datos] en las escuelas». ¿Es una manera de ayudar a estudiantes y profesores? Puede. «Pero también es una fórmula empresarial para desarrollar apps, vender datos de estudiantes y hacer dinero», denuncia. De hecho, el capital riesgo ya se ha fijado en este mercado y está entrando a manos llenas en compañías digitales de creación y evaluación de exámenes, como Renaissance Learning Inc., con participación de Google Capital y en la que la firma especulativa Hellman & Friedman inyectó en marzo 1100 millones de dólares. Al contado. Son exámenes donde todo está tabulado. Los cuestionarios son tipo test. No hay lugar para salirse del guion. ¿Dónde queda la creatividad? ¿Y la imaginación? Según Ravitch, «estamos perdiendo la habilidad de pensar diferente y premiando el conformismo».

¿Qué pasa en...

... Finlandia? Incluso cuando eran los mejor clasificados, eran escépticos con PISA. De hecho, los estudiantes no hacen exámenes externos hasta los 18 años. «La estandarización de los exámenes mata la creatividad», dice el experto Pasi Sahlberg.

... Shanghái? La revista Time, a la vista de los resultados obtenidos por los chinos, que arrasaron en los test, se pregunta si hicieron trampas en el último PISA. Y también si los profesores preparan a los alumnos específicamente para superar con éxito esta prueba.

... el Reino Unido? En el país son muy críticos con todo lo que tiene que ver con PISA. El diario The Guardian, además, ha arremetido contra la creciente influencia de Pearson en la reforma de la educación pública, que considera una privatización encubierta.

Dos visiones enfrentadas

La visionaria Marjorie Scardino

Es la empresaria más influyente del Reino Unido. Ocupó la presidencia de Pearson hasta el año pasado y fue la primera en vislumbrar que el futuro de la educación está en el uso de las tabletas. Diseñó una estrategia para monetizar los exámenes valiéndose de plataformas digitales. No es extraño que Twitter la haya fichado. Pearson, su excompañía, ha conseguido el contrato para PISA 2015.

El académico enfadado Svend Kreiner

Estadístico danés que señaló fallos en el modelo de evaluación de PISA. «Las comparaciones no tienen sentido porque PISA no utiliza preguntas del mismo nivel para cada país, ni hay un solo ítem que sea igual para todos los participantes». Su discusión académica con los responsables de la OCDE ha sido tan enconada que la Universidad de Copenhague, donde enseña, ha creado un simposio en su honor. Otros muchos académicos lo apoyan. Por su parte, el coordinador de PISA reconoce que «las comparaciones internacionales no son fáciles y nunca son perfectas, pero cualquiera que eche un vistazo serio a las cifras y los datos de PISA reconocerá que es una herramienta robusta y que genera confianza».

¿Qué pasa en...

... EE.UU.? El fiscal de Nueva York investigó a la multinacional Pearson por la sospechosa confluencia entre los estudios que publican las fundaciones sin ánimo de lucro de su órbita y los intereses de la compañía. Finalmente, pagó una multa de 7,5 millones de dólares.

... La India? Quedó antepenúltima de entre todos los países analizados en 2009. Las autoridades decidieron que una y no más y se desligó de PISA. Pero no ha marcado tendencia; cada vez son más los países que firman. Empezaron 32 en el año 2000 y en 2015 serán 71.

... España? Como en el Reino Unido y Australia, los mediocres resultados se usan por los gobiernos de turno como justificación para hacer reformas de las leyes educativas. A nivel práctico, eso se nota en un aumento de evaluaciones externas en los cambios de ciclo. 

Artículo publicado en Inversión&finanzas.com 

http://www.finanzas.com/xl-semanal/magazine/20140427/oculta-informe...

“Seguimos creyendo que incrementar los puntajes en las pruebas mejorará el desempeño de un país. Y el problema es que esos resultados no nos dicen absolutamente nada sobre el mundo del trabajo o la capacidad de los ciudadanos para adaptarse al siglo XXITony Wagner, doctor en educación y profesor residente del Laboratorio de Innovación de Harvard.

Quiero compartir con ustedes el artículo"Finlandia: viaje por uno de los mejores sistemas educativos del mu... que presenta el modelo educativo de Finlandia más allá de PISA. 

 

"Resulta de cierta forma frustrante que la educación sea la única política que se somete a un escrutinio periódico y cuyos resultados se exponen públicamente. Lo mismo debería ocurrir con todos los sectores y actores que intervienen en el diseño y ejecución de las acciones gubernamentales". Pablo Gentili

Salir de Pisa un artículo que nos invita a reflexionar "Evaluar la educación es un asunto serio y complejo. En este sentido, resulta sorprendente la liviandad con que se multiplican acciones de evaluación de los sistemas o de las instituciones escolares y cómo éstas presentan sus resultados como la evidencia indiscutible de un funcionamiento comparable, inclusive, a escala internacional".

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Una visión desde la OCDE acerca de los resultados PISA, Andreas Schleicher: "Según el estudio PISA de la OCDE existe una relación negativa significativa entre el dinero que obtienen los países producto de sus recursos naturales y los conocimientos y habilidades de su población escolar..." ver más

América Latina después de PISA: un balance

Por, Axel Rivas, investigador principal del CIPPEC y profesor de la Universidad Pedagógica de Buenos Aires

¿Qué pasó con la educación en la América Latina durante el período 2000-2015? ¿Qué políticas se implementaron? ¿Qué resultados educativos tuvieron los países? ¿Qué hipótesis permiten explicarlos? Estas preguntas guiaron el trabajo que me tocó conducir en el proyecto MAPEAL, que concluyó con el libro América Latina después de PISA. Aquí se presentan algunos de los hallazgos centrales en forma de tendencias comunes y diversas según los países.

Leer el texto completo aquí

MÁS ANÁLISIS EN FALSOS REFLEJOS 

Los enunciados en el artículo brindan un panorama optimista de nuestro país  al realizar una lectura desde los siete países participantes de América Latina en las pruebas PISA, pero a la vez asienten dudas sobre los avances reales de Colombia.

¿Podemos realmente hablar de mejoras en el acceso, la calidad y la equidad educativa?  Seria apropiado conocer los datos  y términos internos que constatan ese “impacto notable del que habla el artículo”, porque en términos de percepción, por lo menos, sentimos menos el aumento de inversión y escolarización, y más la pobreza y la desigualdad. Y si hablamos de las mejoras  en el proceso de aprendizaje que desmientan el mito del facilismo, de la falta de apoyos curriculares fuertes y la gran libertad curricular a la que le atribuyen el relativo estancamiento del país, nuestro país no parece bien situado.

Por eso estas miradas comparadas deben ser cuidadosas, pues las unificaciones estadísticas en realidad crean falsos reflejos que a la hora de analizar obligan a reclamar mayor número de fuentes. En el estudio de este tipo de pruebas se debería tener más en cuenta el conocimiento específico sobre temas financieros pues están estrechamente relacionados, como lo apunta César Ferrari, profesor titular de la facultad de Economía de la Universidad Javeriana, en el diario El Tiempo (http://www.eltiempo.com/estilo-de-vida/educacion).

Lo clave en la naturaleza de estas exploraciones son algunas de las pistas que estas pruebas brindan a las políticas educativas de cada país al reflexionar en el marco de correlación, como lo reconoce el Ministerio de Educación (http://www.mineducacion.gov.co/1621/article-162392.html).

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